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No descendemos del mono
Crítica a la teoría de la evolución
Moais
Daniel T. Fox
Tenerife – España
dtrujillo38@smail1.ocenf.org

[Gran parte de este texto ha sido extraído de libro "Extraterrestres, la respuesta definitiva sobre los ovnis" de David Barclay.]



 
Charles Darwin nació el 12 de febrero de 1809 en la localidad de Shrewsbury (Inglaterra) y murió en 1882. Comenzó a estudiar medicina y se preparó para ser sacerdote de la iglesia anglicana. Su inclinación pronto fue hacia el estudio de la naturaleza. A propuesta del botánico Henslow embarcó como naturalista en el Beagle y visitó diversas islas del Atlántico y del Pacifico y las costas de América del Sur entre 1831 y 1836.

Influenciado por sus experiencias y documentos leídos, había ideado una teoría sobre la evolución de las especies basada en la adaptación de sus miembros al medio y condiciones del entorno, de esta manera, serían los miembros mejor adaptados los que conseguirían reproducirse y transmitir sus genes y los menos adaptados morirían.

En 1859, a raíz de una comunicación de Alfred Russel Wallace, que coincidía plenamente con sus puntos de vista, publicó junto con éste un resumen de su teoría en un periódico y poco después saldría a la luz su obra "Sobreel Origen de las Especies" que tuvo un gran éxito de ventas y una gran difusión desde el primer día.

La evolución de las especies, en términos generales, es considerada válida, los miembros de una especie van transformándose poco a poco influidos por múltiples factores y según avanzan las generaciones. Eso se explica por las mutaciones genéticas que se producen en los individuos y que luego son transmitidas de generación en generación, pero dichas mutaciones son lentas y requieren millones de años.
 

La idea de la evolución no encaja con el ser humano

Cuando aplicamos esta idea de la evolución al ser humano parece ser cierta pero hay algo que no encaja, es como si alguien hubiera pisado el acelerador de nuestra evolución natural a fondo. La pregunta no contestada por la Ciencia es, sin duda, ¿cuál es el mecanismo evolutivo que nos ha hecho llegar hasta aquí?

Repasemos ese famoso ejemplo de la evolución de la Tierra en un año. Según dicho ejemplo si la Tierra se formara el día 1 de enero (hace 4.600 m.a.), el día 12 de diciembre seria la fecha proporcional a la aparición de los dinosaurios sobre la Tierra (hace 250 m.a,), 14 días después, el 26 de diciembre desaparecerían los dinosaurios (hace 65 m.a.), el ultimo día del año, el 31 de diciembre a las 7h 35min aparecerían los primeros homínidos (hace 4 m.a), y casi acabando el día, a las 23h 49min (casi en la época actual) aparecerían los primeros Homo Sapiens (hace 100.000), llegando en unos pocos minutos más hasta las 24h de nuestro presente tecnológico. Este ejemplo es muy valido para ilustrar la anacronicidad de la evolución del ser humano.
 

Darwin y Wallace no lo tenían tan claro

Atendiendo a los escritos de Darwin vemos que, la palabra "evolución" curiosamente no figura en las primeras ediciones de su libro "Sobre el origen de las especies" y el propio Darwin apenas usó dicho término. Es en 1872, en la 6ª edición cuando aparece el concepto "evolución", Darwin, utilizaba la expresión de "selección natural de las variaciones favorables".

Otro de los conceptos propios de la Teoría de la Evolución es el de "supervivencia del más apto", ésta es también una expresión que no aparece en el libro, ni en el escrito de Wallace sino que fue acuñada por el sociólogo Herbert Spencer (1820 – 1903) en su obra "Principios de Biología". Dentro de una especie se hace muy difícil determinar quien es el más apto, idóneo, capacitado o adaptado. No existe alguien que sea "más apto" en términos absolutos.

Wallace llegó a decir que el género humano era una excepción dentro de las leyes biológicas y él nunca llegó a estar convencido del evolucionismo para nuestra especie. Wallace consideraba la selección natural una explicación tan deficiente para nuestra evolución que especulaba que <<algún poder inteligente había guiado o determinado el desarrollo del hombre>>, incluso, el propio Darwin también expresó sus dudas sobre la aplicación de su teoría al hombre y afirmaba que el principio de perfección limitada – es decir, la idea de que la vida evoluciona sólo lo suficiente para sobrevivir en competencia con otro tipo de vida o para adaptarse a los cambios del entorno – estaba extrañamente alterado en el caso del hombre.
 

La razón, don exclusivo del ser humano

Si comenzamos nuestro proceso evolutivo hace millones de años junto con otros seres, por qué estos no llegaron también a nuestro nivel evolutivo de inteligencia y sobre todo, por qué no fueron dotados con el don de la razón. Porque no podemos hoy en día, sentarnos a razonar con un mono o con un delfín, animales por otro lado muy inteligentes. ¿Por qué la evolución nos dotó a nosotros solos con el don de la razón y esta avanzada inteligencia (?)? Esta cuestión no la explica la teoría de la evolución.

Una de las críticas que se le hace a la teoría de la evolución, es que es muy difícil que las variaciones en los miembros de una especie tengan inicialmente un valor adaptativo, no es fácil explicar, por ejemplo, en el paso de los reptiles a las aves, el valor adaptativo de las posibles formas intermedias entre las extremidades anteriores normales y las alas. Otras de las características del ser humano que no explica la teoría de la evolución es la ausencia de pelo en nuestro cuerpo como el que presentan nuestros supuestos antepasados homínidos, ¿es ésta una adaptación al medio?

Muchos pretenden afirmar que el ser humano es el animal más evolucionado de la naturaleza, en el sentido espiritual tiene las capacidades para serlo pero no lo es, en el sentido físico, no lo es, carece de velocidad para escapar de muchos depredadores, carece de alas para volar, apenas puede sumergirse unos pocos minutos bajo el agua y así muchos otros ejemplos de características de otros animales que el ser humano podría haber llegado a desarrollar en su proceso evolutivo llegando a ser de esa manera el verdadero último escalón de la evolución de las especies, pero es más, parece que realmente el ser humano todavía no ha sabido encontrar su verdadera posición o hábitat dentro de la naturaleza de este planeta.

Otros términos que no explica la teoría de la evolución es nuestro instinto de subordinación religiosa, nuestra necesidad innata de adorar a algo superior a nosotros. ¿de donde procede esa necesidad supuestamente "innata" de tener dioses? A parte del hombre, el único animal que se somete a su amo es el perro (ya hablaremos más delante de nuestras semejanzas con los perros).
 

El eslabón perdido

Y llegados a este punto trataremos el asunto más inexplicado de la teoría de la evolución general aplicada al ser humano y es el famoso "eslabón perdido" y es que parece que la evolución nos produjo ya totalmente desarrollados y adaptados generando una gran vacío evolucionista entre el H. Erectus (nuestro supuesto inmediato antecesor) y el H. Sapiens. Los paleontólogos no han logrado hallar el eslabón perdido y creo que nunca lo encontraran, sencillamente porque no existe, y como dice E. V. Däniken lo que hacen los científicos es desenterrar monos y más monos y en sus esfuerzos por encontrar pruebas fósiles que demuestren la conexión con los simios, la paleontología se ha visto obligada una y otra vez a retrasar geológicamente sus cálculos acerca del tiempo que llevan los humanos en la Tierra. 

Hasta el momento ninguna de las teorías clásicas ha sido capaz de explicar satisfactoriamente la súbita aparición del hombre de Cro-Magnon en la Tierra. Y nadie puede explicar, remitiéndose a las teorías clásicas como es posible que inmediatamente después del Cro-Magnon el ser humano alcanzara un grado de desarrollo tal que le permitiera obtener conocimientos tan grandes que parecían "caídos del cielo" y esto va ligado a un segundo eslabón perdido más reciente que es el de la propia Ciencia, pueblos antiguos que poseían conocimientos científicos que mucho después ha vuelto a conocer el "Homo Degenerativus" actual.

La Paleontología admite que el hombre de Neanderthal no evolucionó hasta convertirse en Cro-Magnon, no forma parte de la hipotética cadena evolutiva que los paleontólogos creen que produjo la actual raza humana. Es más, los paleontólogos, según determinados hallazgos hechos en Australia, afirman que en épocas pasadas la Tierra estuvo habitada por varias humanidades que coincidieron en el tiempo. Es decir, que hace entre 250.000 y 100.000 años, habían tres formas de seres humanos pero separados geográficamente, estos son: el Homo Erectus en Asia, Neanderthales en Europa y Homo Sapiens en Africa. Es decir, que estos grupos humanos no se fueron sucediendo por evolución sino que ya estaban presentes a la vez como lo prueba los hallazgos en el yacimiento de Tabun donde se encontraron restos de H. Sapiens en estratos inferiores a huesos de Neanderthal.

Hace 50.000 años una de las tres variaciones (H. Sapien) se impuso mientras que las otras dos fueron borradas misteriosamente del mapa en apenas 10.000 años. Esto como se puede ver es un gran enigma.

Los evolucionistas, al negarse a reconocer las evidencias que podrían invalidar la teoría de la evolución, al menos en lo que se refiere al ser humano, sólo están interesados en preservar su dogmatismo y se aferran a Darwin ignorando las verdades que encierran las antiguas religiones y es que el hombre actual cree que la Ciencia es el único medio para conocer la verdad, y no es así.

Pero poco a poco tiene que ir surgiendo una generación nueva que no tendrá prejuicios y que no dudará en reescribir la historia.

La Paleontología moderna, pese a ser perfectamente consciente de las lagunas de la teoría de la evolución, pasa por alto la escasez de registros fósiles, e ignora que la creación es una explicación de la presencia humana en la Tierra más apropiada que la evolución.
 

Entonces de donde salimos

Para contestar a esta pregunta deberíamos remitirnos a los textos antiguos, como el Génesis, el Popol Vuh, los Vedas, etc., y también a descubrimientos modernos.

En el Libro I de Moisés se leen estas palabras del Creador que dicen: <<Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza>>, a quién se refería Dios y porqué no dijo "a mi imagen y semejanza" – ¿es que había alguien más? – De hecho se habla muchas veces en plural y se refiere a los hijos de Dios y las hijas de los hombres y al nacimiento de gigantes que traerían la desgracia a la Tierra y esto acabaría en lo que se refleja en gran cantidad de textos antiguos en los que se nos describe un gran cataclismo que asoló la Tierra en el comienzo de los tiempos. Lo que los científicos califican hoy de H. Erectus, H. Sapiens o Neanderthal serían los restos de aquella primera humanidad que fue creada y que el Creador mandó a destruir, porque quizá aquel primer experimento salió mal.

Es un hecho que en los relatos que hacen las antiguas culturas sobre su propio origen observamos que casi todas guardan un recuerdo de sus primeros antepasados como seres muy importantes que llegaron de lugares lejanos y más concretamente del cielo. Por ejemplo, las culturas polinesias relatan que sus ancestros llegaron en lo que hoy calificaríamos como nave espacial. Es un hecho ilógico que las antiguas culturas guarden la tradición sobre una antigua "edad de oro", en lugar de otra referente a un pasado salvaje.
 

Hace millones de años...

Intentar determinar desde cuando está el hombre sobre la Tierra es muy difícil. Por un lado las culturas antiguas nos hablan de varios ciclos de creación y destrucción de la humanidad que se pierden en el tiempo y, por otro lado tenemos que tener en cuenta las numerosas pruebas aportadas sobre la presencia de seres humanos sobre la Tierra hace millones de años.

A principios de 1975 el doctor, Stanley Rhine, de la Universidad de Nuevo México, anunció el descubrimiento de huellas supuestamente humanas en estratos de 40 millones de años de antigüedad. En el Fisher Canyon de Nevada (EE.UU.) se encontró en un filón de carbón datado en 15 millones de años (m.a.) una huella dejada por un zapato, incluso puede distinguirse la señal de un hilo retorcido. Estos, juntos con otros ejemplos de elementos manufacturados hallados en estratos de millones de años nos dan a entender que, muy posiblemente que algún tipo de civilización llegó a cohabitar con los dinosaurios.

Por otro lado, también se da, en nuestros días el caso contrario, es decir, la presencia en el reino animal y vegetal de auténticos fósiles vivientes, como puede ser el pez llamado Celacanto, ¿por qué no han evolucionado estos animales?

El camino que ha escogido la ciencia para explicar nuestra presencia en la Tierra ha sido parcial y dogmático no teniendo en cuenta todas las fuentes de consulta. Desde siempre hemos sabido que fuimos creados, por que tiene que invalidarse esta idea si nos ha acompañado miles de años. La Ciencia es válida pero no es el único camino para explicar la realidad.
 

Experimento genético

Somos diferentes al resto de seres que habitan la Tierra pero compartimos la gran mayoría de nuestros genes con ellos, luego es lógico pensar que nuestro origen, el origen de todos los seres vivos de la Tierra es el mismo, pero ¿cuál es? Fuimos todos creados, o hemos evolucionado todos. Quizá todos evolucionamos y llegado un momento, una de las especies (la nuestra) fue sometida a un experimento, a una manipulación de orden genético y nos crearon. ¿Quién? No lo sabemos, pero nos crearon, evidentemente tuvo que ser otra inteligencia superior, más avanzada, pero; ¿y quién creó esa inteligencia?... Esta cuestión siempre será el gran misterio, por eso no pretendemos divagar sobre el origen de la vida en el Universo porque esa es una cuestión que se escapa a toda lógica o explicación. De lo que escribimos es del origen de la especie humana.

La idea de que fuimos creados-modificados a partir de la manipulación genética de otra especie, ya fuera de monos, dinosaurios u otro animal no nos debería de sonar tan alejada y como dijimos antes, nuevas generaciones de científicos tienen que empezar a replantearse lo dicho hasta ahora para volver a reescribir la historia poco a poco.

La teoría creacionista ha sido la única explicación para el origen del hombre durante miles de años, hoy en día, no deberíamos rechazar esta teoría a la ligera. El creacionismo tiene que ser refutado científicamente y no tan solo desacreditado.

El ser humano está fuera del control del ecosistema y parece que la evolución nos produjo desde el principio totalmente desarrollados. El hombre es el único ser de la Tierra que no vive naturalmente. Los animales desde que nacen son capaces de encontrar su camino según las leyes de la Naturaleza, el hombre no.
 

312 rasgos físicos diferentes

Muchos son los aspectos que no quedan claros en la idea de la evolución a partir de los simios, por ejemplo, nosotros caminamos erguidos porque nuestras proporciones son radicalmente distintas de las de los simios: poseemos piernas largas y brazos cortos, a diferencia de los monos. Incluso los llamados "hombres primitivos" comparten estas características locomotora. La familia humana no posee nudillos tipo simio, y nunca los tuvo. Asimismo poseemos un pulgar realmente opuesto y nuestros pies son muy distintos de los de los simios. También somos mucho más crueles que cualquier primate o mamífero, tanto individual como colectivamente.

Se han llegado a contabilizar hasta 312 rasgos físicos que presenta el ser humano distintos a los primates, uno de ellos es que el macho humano es el único mamífero terrestre en la Tierra capaz de tener y mantener una erección sin necesidad de poseer un hueso en el pene. Su fisiología es exclusiva. En segundo lugar, la hembra humana posee también un carácter exclusivo, el himen. Ningún otro animal posee este atributo, cuya única finalidad parece indicar el estado de virginidad.

Si entendemos estas características como necesarias para la supervivencia sería lógico pensar que también las presentaran otros tipos de homínidos que han logrado sobrevivir, como gorilas, chimpancés, etc. Pero lo cierto es que son exclusivas del hombre y de la mujer.
 

La diversidad

¿Por qué la especie humana es tan diversa en cuanto a forma, tamaño, estructura del cráneo, características faciales y muchos otros rasgos anatómicos? Y más concretamente, ¿por qué hay personas con piel de diferente color? Estas mismas diferencias las podemos encontrar entre distintas clases de simios pero pertenecen a especies distintas (gorilas, orangutanes, etc.). En el caso del ser humano esta enorme variedad individual existe entre miembros de una misma especie, ya que tan solo existe una especie humana y varias razas sobre la Tierra. Este punto queda claramente probado por el hecho de que cualquier tipo humano puede tener descendencia viable con un tipo humano distinto y además, recordemos que todos los machos y hembras humanas comparten los mismos atributos exclusivos mencionados anteriormente. Todos nuestros cromosomas coinciden. Esta enorme diversidad hace al hombre nuevamente anómalo en la naturaleza. Para el reino animal, la Biología nos dice que miembros de diferentes especies no pueden cruzarse entre sí.

Otra de las anomalías del ser humano es la presencia de superdotados, como explicar este fenómeno que supuestamente es exclusivo del género humano. Alguien tuvo haber introducido esos genes "especiales" en el cromosoma del ser humano que habitaba la Tierra. De otro modo, la ciencia y la biología no son capaces de explicar los genios si no es calificándolos de combinación "afortunada" (milagro) de genes que viola las leyes de la herencia.
 

Los perros

En la Tierra hay otra especie que debe su variedad a la especie humana. Es una especie que en ocasiones también produce sus propios genios y que, desde el punto de vista de la teoría de la evolución de Darwin, es tan anómala como la humana, y probablemente por la misma razón: porque la selección natural no la produjo en su forma actual. En realidad es imposible que lo hiciera, porque fue creada para servir a propósitos muy alejados de las meras necesidades de la supervivencia del más apto. Estamos hablando de nuestros queridos perros. Existe una enorme variedad de razas, desde el pequinés hasta el gran danés, tan distintos el uno del otro que un marciano creería que se trata de especies diferentes. Y ¿cómo ha llegado a ser tan variada la especie cánida?: Sólo mediante la cría manipulada.

Si leemos el Génesis en su sentido literal, parece decir que fuimos creados por una forma de vida no humana como una especie de mascota. El hecho de que, al igual que los perros que hemos criado, exista una variedad no natural en nuestra especie, prueba que realmente fuimos sometidos a una cría. En todas las demás especies la naturaleza no es tan exigente y se conforma con diferenciar mínimamente los individuos, e incluso los sexos. Al parecer, sólo una cría dirigida con inteligencia es capaz de producir la escala de diferenciación en una misma especie que muestran los perros y los humanos.

Si aplicáramos esta idea de la creación a la especie humana ciertamente obtendríamos una manera de resolver las anomalías que presenta la teoría de la evolución. La afinidad que como especie nos une a los perros es el argumento de más peso en contra de la evolución y a favor de algún tipo de creación en los orígenes del hombre.

Otra prueba de que no tenemos ninguna relación con los monos, es que los perros aún pueden aparearse con los otros descendientes salvajes (los lobos) de su antepasado común. Dejando de lado las diferencias físicas, los cromosomas de perros y lobos coinciden. Por tanto sería lógico que nosotros también fuéramos capaces de aparearnos con los descendientes (gorilas y otros) del tronco salvaje del que presumiblemente todos procedemos. Desde luego no podemos, porque nuestros cromosomas no coinciden. Sólo esto ya es indicativo de que hay algo que no cuadra en las afirmaciones evolutivas acerca de nuestros antepasados homínidos.
 

Conclusión

Y para finalizar he aquí algunas preguntas: ¿Por qué y para qué fuimos creados? ¿Por qué fuimos creados inteligentes? ¿Nos encontraremos en algún momento con nuestros creadores? ¿Están ya entre nosotros? Y... ¿llegaremos algún día a conocer la VERDAD?

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Nº 25 – Septiembre de 2000
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