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| Panorámica
de las pirámides de Giza. A la izquierda podemos ver la Gran Pirámide,
la única de las siete maravillas de la antigüedad que ha llegado a nuestros
días. |
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| Gráfico
del interior "conocido" de la Gran Pirámide. |
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| Imagen
de la Gran Galería. |
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| "Sarcófago"
de granito rojo de la Cámara del Rey. |
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| Heródoto. |
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| Howard
Vyse |
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A
la izquierda se puede ver una de las dos caras de la Tablilla del primer
faraón Menes (Narmer) en el Museo Egipcio de El Cairo. En la parte superior
izquierda, ya en la imagen del centro, se aprecia al propio faraón victorioso
marchando sobre los territorios conquistados con su Corona Roja del Bajo
Egipto. En el dibujo de la derecha y ampliando aún más la imagen de Nemes,
aparece detrás de él la inequívoca figura de una pirámide. Faltaban varios
siglos para que el Faraón Zoser durante la III Dinastía realizase la primera
pirámide.
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En
estas dos imágenes aparecen distintos modelos de rampa propuestos por la
egiptología oficial. Tanto en uno como en otro caso, la enorme obra de
construcción de las rampas podría casi equipararse a la propia elaboración
de la pirámide. En el caso de la izquierda con una constante variación
del ángulo de subida según fuera aumentando la pirámide en altura, y en
la rampa de la derecha, se multiplicaría enormemente el esfuerzo de recorrer
con enormes bloques de piedra tan largo y tortuoso camino hasta ascender
a los niveles superiores.
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| Trineo
de carga para el transporte de bloques desde la cantera a pie de obra. |
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| Pequeña
estatuilla del Faraón Keops. |
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| Imagen
del sarcófago del Faraón Sekhemjet. Su aparición completamente vacío conmocionó
a la egiptología oficial. |
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| Estela
Inventario, una auténtica "piedra en el zapato" de la egiptología oficial. |
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| Cartuchos
con el nombre del Faraón Keops encontrados por Vyse en las cámaras de descarga
de la Gran Pirámide |
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| Imagen
captada por el robot UPUAUT II del ingeniero alemán Rudolf Gantenbrink
en marzo de 1993 en el interior del canal sur de la Cámara de la Reina.
Desde entonces y como claro ejemplo de la desidia y temor de la egiptología
oficial, éste importante descubrimiento permanece sin ser investigado.
Parece ser que el amor a la aventura de los primeros egiptólogos de los
siglos XVIII y XIX ha sido sustituido por el gran apego a las poltronas
de la actual "flor y nata" de la egiptología. |
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