| Ciudades perdidas | ![]() |
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Leopoldo
Fausto Montello
Buenos Aires – Argentina CIEAO Centro de Investigaciones Especiales Alfa Omega cieao@ciudad.com.ar Pétreas ruinas, restos de templos, de amplias avenidas, de casas, nos hablan de edificaciones, que en su época constituyeron ciudades, pueblos, hoy barridos por el polvo de los siglos. Aquí y allá, surgen estos testimonios de pasadas culturas, evidenciando en muchas de ellas, usos y costumbres propias de un avance tecnológico de nuestros días. Enormes complejos arquitectónicos, diseñados por hábiles arquitectos y construidos por no menos hábiles artesanos, indican muy a las claras, el pasado esplendoroso de ciudades pertenecientes no solamente a nuestra actual civilización. Sorprendentes hallazgos nos dan pie
para pensar que otras humanidades nos precedieron.
Pero todas ellas dejaron evidencias de sus adelantos, sus costumbres y su tecnología, de ningún modo, primitivos. Infortunadamente, casi siempre se tropieza con impedimentos, poniendo el rótulo de "fantasía" cuando un arqueólogo o un explorador hablan de "ciudades perdidas". ¿Acaso no sabemos que la fantasía, lo fantástico, no apoya sus pies en el vacío? Y así comprobamos, como el investigador alemán Schliemann, basándose en los relatos de Homero, descubrió Troya, en el Asia Menor; Bingham halla la maravilla de Machu-Pichu, y tantos otros, que, "sin ver", creyeron. Antes hablé de hallazgos sorprendentes; como pilas eléctricas en Bagdad (con antigüedad de varios siglos), que aún pueden funcionar; tumbas iluminadas desde no se tiene idea cuándo; objetos que admitían el uso de técnicas metalúrgicas muy avanzadas, lentes tallados con la máxima precisión, la lista es casi interminable. De lo que estamos seguros es que los cavernícolas de nuestra actual civilización, no tuvieron tales técnicas. Es dable pensar, entonces, que seres que vivieron cientos de miles de años atrás, habitaron este planeta. Y así llegamos a saber que conocieron la aplicación de la electricidad, el uranio, la fisión del átomo, la velocidad de la luz, y, muy seguramente, también exploraron el espacio a bordo de máquinas voladoras. Pero, volvamos a nuestras ciudades perdidas. Sabemos de los grandes cataclismos que sufrió el planeta, naturales o provocados por la incapacidad del hombre para detener una reacción en cadena. Lógicamente, con los desastres, ciudades enteras fueron aniquiladas, o se borraron para siempre. Pero hubo otras, que, aún bajo tierra, persisten. Y otras, bajo el agua, como la Atlántida. A esta altura de los acontecimientos, ya no podemos hablar de Atlántida, como producto de la mente afiebrada de un poeta... (Platón). Hay quienes han observado las siluetas de enormes construcciones y muros, allí abajo, en las profundidades del océano. ¿Y no nos dicen nada, los Moais de la Isla de Pascua, posiblemente restos de la civilización que existió en el legendario continente Mu? Dice la leyenda que los sabios y sacerdotes de Mu, que poseían el "conocimiento", ante el hundimiento del continente, huyeron al Este, refugiándose en las cavernas de lo que hoy conocemos como Cordillera de los Andes. Todo mito, toda leyenda, repito, tiene un fondo de verdad. De ello nos habla el Padre Phillip en su libro "El secreto de los Andes". En este siglo, existen relatos de quienes han accedido a las profundidades de las montañas, encontrándose con ciudades subterráneas y pobladas por seres humanos, disfrutando de innumerables adelantos técnicos. Y nos preguntamos ¿por qué no se muestran en la superficie? La entrada a estas ciudades, es casi imposible de encontrarla, sólo por azar, ha sido descubierta por un sacerdote. El Padre Guillermo (Mendoza, Argentina), contemporáneo nuestro, y que ha relatado con lujo de detalles lo que vio, calles iluminadas, vehículos y gente (que aparentaba no verlo) transitando, como lo hacemos en la superficie de nuestras poblaciones. Y ya que hablamos de montañas, en el "Techo del Mundo", en los montes Himalaya, se encuentra la mítica ciudad tibetana "Samballah". La sonoridad de su nombre evoca misterios, maravillas científicas y complejas experiencias psíquicas. Pero el ingreso a Samballah, será sólo asequible al iniciado y su puerta no se abrirá, pues aún no ha llegado el tiempo de hacerlo. Nuestra corteza terrestre, está perforada por incontables túneles, ¿cuáles fueron las causas que indujeron a nuestros antepasados a vivir en las profundidades? Se dice que cuando Pizarro perseguía al Inca por la enmarañada selva peruana, éste desapareció con su séquito por una entrada que los españoles no lograron descubrir jamás. ¿Adónde conducía ese pasaje? De las ciudades sobre la superficie nos quedan vestigios. Mohenjo-Daro, en Asia, posiblemente la más antigua de todas, Tiahuanaco en América del Sur; Machu-Pichu, Marca Huasi en los Andes peruanos. Marca Huasi, es una incógnita, hasta ahora, sin solución, pues los restos no pertenecieron a una civilización conocida y son diferentes a todo lo que se pudo averiguar. El arqueólogo peruano Ruzo, empleando fotografías con película infrarroja, descubrió en las piedras, imágenes de figuras humanas y animales, que hoy, consideramos prehistóricos. El misterio también rodea a la ya citada Mohenjo-Daro (Pakistán). Se descubrió que ésta es la última de siete ciudades construidas una sobre otra. Se cree que las primeras y más antiguas ciudades en Mohenjo-Daro (miles de años en el pasado), fueron arrasadas, sin saber la causa de su destrucción. Pero, la persistencia humana prevaleció y se reedificaron nuevos asentamientos en el lugar. Nos causa gran asombro, la perfección de sus trabajos, del confort hogareño, baños, desagües... en fin, todo lo relativo a una ciudad moderna. Y que decir de Tiahuanaco, en los Andes sudamericanos, rodeada de leyendas y sumida en la oscuridad, "cuando no hubo Sol en el planeta". Y una enigmática construcción, en la altiplanicie, también en los Andes. "La Puerta del Sol", inmensa, cubierta de inscripciones y que no conduce a ninguna parte. Dejo para el final, Panaya-Kapulu. Aunque no se trata de una ciudad perdida, su descubrimiento en 1891, significa mucho para el pueblo cristiano. Se trata del lugar y la casa donde vivió la Virgen María sus últimos años en Efeso, frente al Mediterráneo... la casa fue restaurada. Conclusión: Algún día podremos conocer a fondo el misterio de estas ciudades perdidas, abandonadas, y nos darán las respuestas a tantas preguntas sobre las civilizaciones que nos precedieron.
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BOLETIN MENSUAL DE FENOMENOS EXTRAÑOS Nº 12 – Agosto de 1999 |